PrimariaLos mejores lectores de Primaria
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CanariasAhora que los ladros perranAhora que los ladros perran, y que los rebuznos burran y que la aurorada rosa yo, fritando de tirito, Tú, en tanto, duerma tranquiles ¡Oh, ventánate a tu asoma! Ven, endecha las escuchas En tinieblo de las medias Estas tus arcas son cejos tus estrellos son dos ojas, tu cisno es como el de un cuelle Y por eso horo a estas vengas Así cantaba Calixto José Manuel Marroquín (1827-1908) |
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PrimariaGormiti. Capítulo 1
Hace mucho tiempo, en una isla solitaria amenazada por un volcán, ocurrió algo sorprendente por culpa de un terremoto. El volcán se puso en erupción y de su cráter salieron criaturas extrañas. Por un pasadizo secreto no conocido, dos niños llegaron a la Isla de Gorm. Uno se llamaba Lucas y el otro Fred. Lucas conoció al Gran Luminor y Fred conoció a Magnion. |
PrimariaStefan Zweig: La omnipotencia del libro
El origen de la cultura intelectual se pierde en la noche de los siglos, y la lectura se ha convertido en una función de nuestro organismo, en un reflejo. El libro ha estado en nuestras manos desde nuestra más tierna infancia, convirtiéndose así en una cualidad o propiedad de nosotros mismos, cuya existencia consideramos como cosa natural. Lo manejamos con igual indiferencia que un par de guantes o un cigarrillo. La facilidad con que puede disponerse de una cosa, disminuye el respeto que se le debe, y sólo en momentos de reflexión e introspección nos damos cuenta del poder mágico del libro. Esos momentos son raros, pero se graban para siempre en nuestra memoria. |
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PrimariaOdas al libro
Oda al Libro I Libro, cuando te cierro |
PrimariaDesembalo mi biblioteca. Un discurso sobre el arte de coleccionarDesembalo mi biblioteca, por Walter Benjamin
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PrimariaCristina González García, mejor lectora
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PrimariaPor qué leer El camino
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PrimariaCreaciones literarias. La búsqueda de Andrea
En esa época no existía la constitución, por eso Soraya era un pueblo cruel, importante y conocido. Esa chica se llamaba Andrea y su padre decía que estaba destinada a hacer algo más que reparar armaduras. Un día acusaron al padre de Andrea de algo que no había hecho. Andrea estaba destrozada y no podía creerse lo que había pasado. Al día siguiente, cuando las cosas no podían empeorar ocurrió: decapitaron al padre de Andrea y le quitaron todas sus posesiones, incluida la casa. Andrea no tenía adónde ir y se refugió en los árboles. En ese momento Andrea oyó a alguien acercarse a ella; en cuanto se dio cuenta tenía una mano en el hombro, Andrea se asustó y miró detrás de sí. Vio a un chico pero ese chico no era como los demás, no se veía ninguna expresión de furia en su cara, al contrario, se veía una cara amable y extrovertida. El chico le dijo: “Pareces triste. ¿Qué te pasa?”. Ella le contó su historia con todo detalle. El chico mostraba una expresión de pena en su cara y le dijo: “Lo siento mucho por tu padre; a propósito, ¿cómo te llamas?”. “Me llamo Andrea”- respondió. (más…) |
PrimariaEl pequeño Nicolás, en el cine
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