¡Hola a todos! Mi nombre es Laura y hace ya unos cuantos años que dejé el cole, allá por el 2004, cuando Facebook y otras tantas redes sociales no existían, je, je. Cari me propuso escribir mi experiencia desde entonces y aquí estoy.
El cole me ayudó a sentar las bases para todo lo que he conseguido estos últimos once años. Aprendí metodología de estudio, idiomas y valores muy importantes como el esfuerzo, el trabajo, la confianza y la importancia del trabajo en equipo. Esto último también tuve la suerte, como supongo que muchos de vosotros, de poder desarrollarlo formando parte del equipo de baloncesto.
Desde muy pronto supe que quería estudiar Derecho y ADE en ICADE (E-3), así que eso hice. Fueron unos años increíbles donde aprendí e hice grandes amigos. Mi idea al empezar la carrera era ser abogada pero desde 1º vi que prefería desarrollar mi carrera profesional en el área empresarial. Sin embargo, estudiar Derecho lo considero un acierto. Al terminar la carrera me uní a una de las grandes firmas de consultoría donde trabajé tres años haciendo proyectos en Europa y Brasil. No puedo negar que la exigencia de este trabajo es alta, pero se aprende mucho y ningún día es igual. El dinamismo y mis compañeros es lo que más valoro de mi trabajo. Tras largas jornadas de trabajo, nervios y algunas risas llegó el MBA. Sin ninguna duda dos de los mejores años de mi vida. Durante estos años he vivido en un entorno internacional donde he aprendido cada día de mis compañeros, profesores y personal de IESE. Muchos casos y horas de estudio que se veían recompensados con millones de planes (conferencias, comidas, cenas, partidos de pádel, viajes a Japón, Ibiza, Costa Brava…), incluso aprendí a esquiar, je, je. Eso sí, casi no me quedaba tiempo para dormir.
No puedo olvidarme de los intercambios en París y Melbourne. El primero de ellos duró cuatro meses, cuando estaba en el último año de ICADE. ¡No dejéis pasar la oportunidad e iros de Erasmus! Se aprende mucho de las otras formas de trabajo y culturas diferentes que os encontraréis, además de ser una buena oportunidad para perfeccionar un tercer idioma. El intercambio en Melbourne durante el MBA fue una nueva oportunidad para conocer otras culturas y para visitar tanto Australia como Nueva Zelanda, auténticos paraísos naturales.
Siempre he tenido ganas de hacer voluntariado y, aunque soy consciente de que no hace falta irse lejos para ello, a mí me apetecía un voluntariado sobre el terreno y continuar luego sin olvidarlo en mí día a día. Para recibir también hay que dar. Ya que yo he tenido la suerte de recibir mucho vi en el voluntariado una forma de dar las gracias. Por ello, aprovechando las vacaciones después del MBA, decidí irme a Senegal, en concreto a Thiès, a trabajar con el movimiento AEJT (Asociación de Niños y Jóvenes Trabajadores). Los voluntarios les enseñamos a utilizar el ordenador (Excel, Word, redes sociales…) para facilitar el día a día de las cuestiones administrativas de la asociación y la gestión de sus microcréditos. Fue increíble ver cómo a pesar de todas las tareas que tenían que hacer para sus familias tenían también mucho interés por aprender. Otra de las cosas que más me sorprendió es su voluntad de compartir, la capacidad que tenían para ayudarse unos a otros y cómo en un país de mayoría musulmana convivían musulmanes y católicos sin ningún problema. Eran felices con lo que tenían pero no conformistas, porque a través de su movimiento lideran muchas iniciativas para mejorar su futuro (por ejemplo: campañas de sensibilización, alfabetización, etc.). Así que como os podéis imaginar yo también aprendí en mis días en Senegal.
Antes de volver al trabajo y poner fin a esta etapa de estudiante pasé unos días con mis amigas de la uni en EEUU.
Considero que las personas se hacen de experiencias y cada una de las clases, viajes, tardes de estudio, proyectos… Me han enseñado a superarme, ganar confianza y saber qué quiero y no quiero ser en el futuro. Sin duda, aún me quedan muchas cosas que aprender, je, je, y ahora ya de vuelta al trabajo espero seguir aprendiendo y ayudando a los que me rodean.
Se me había olvidado contaros que para cursar el MBA recibí el sponsorship de la firma de consultoría para la que trabajo.
Mi recomendación es que luchéis por lo que queráis y que aprovechéis la oportunidad que os da el BRAINS con los idiomas. Nunca olvidéis que el éxito requiere de esfuerzo y trabajo duro. La inteligencia y la suerte ayudan, pero brindan un éxito pasajero.
No querría acabar sin dar las GRACIAS a mis padres porque sin duda gracias a ellos puedo hoy escribir estas líneas.
¡Mucho ánimo y luchad por vuestros sueños!
Laura Timón, antigua alumna del Colegio Brains