Chicos Brains por el mundo / Alemania
24
Miercoles
24 de mayo de 2017
05 :07
Síguenos al día
Siguenos
  • Polls

    ¿Quién es el culpable de la crisis?

    Ver resultados

    Loading ... Loading ...
  • Inicio / Chicos Brains por el mundo / Alemania

    Alemania

    Adolfo Carnicero

    1-. Preséntate

    Hola, soy Adolfo Carnicero, chico Brains, como suele decir Paqui por el FACEBOOK, de la promoción de 2003.

    2-. Hace cuánto que te fuiste del colegio?

    Uff, tengo que usar los dedos de las manos y de los pies casi… ya va para casi 8 años que me fui del cole… y parece que ha pasado todo un mundo desde que terminé.

    3-.¿Qué has hecho con tu vida(estudios) desde entonces?

    Desde mucho antes de empezar el Bachillerato ya sabía que quería estudiar Ingeniería Informática, y al llegar a 2º de Bach. no lo dudé ni un segundo, me apunte en la hoja de color rosa Din A3 de selectividad (o PAU como la llamáis ahora) y puse todas las posibles combinaciones de Ingeniería en Informática que había en Madrid, tanto al superior, como las técnicas… solo por si acaso.

    Finalmente me cogieron en la primera que elegí, que fue la Complutense, y estoy encantado de la elección que hice, porque, personalmente, creo que me ha ido muy bien.

    4-. En qué países has vivido o estudiado.

    Pues durante la carrera hice un año de ERASMUS en Alemania, concretamente en Münster, al oeste de Alemania. Es una experiencia increíble, no solo el ERASMUS, sino la oportunidad de haber podido vivir en Alemania, la cual os recomiendo a todos encarecidamente. Es algo que enriquece mucho, y que siendo chico Brains, no fue demasiado difícil desenvolverse allí, sabiendo inglés bastante bien, y un poquillo de alemán.

    5-. ¿Qué recuerdo tienes del BRAINS?

    Muy bueno, la verdad, me acuerdo muchas veces de las clases tan divertidas con los despistes de Pedro, o las clases con Charo diciendo: “Casado estate quieto y presta atención…”

    Pero sobre todo lo que me hace tener un muy buen recuerdo del colegio, es saber que la buena educación que se nos dio de base, sirve para afianzar los conocimientos de la carrera, y sobre todo, saber que la formación en inglés que se me dio, me ha abierto muchas puertas que otros nunca van a tener la oportunidad de abrir, exceptuando claro está a mis siguientes del colegio.

    6-. Alguna anécdota especial o recuerdo de algún profesor?

    Jejeje, recuerdo una vez en la que Pedro Moreno, estaba girado borrando la pizarra explicándonos algo, mientras se movía borrando la pizarra girado hacia nosotros, siguió borrando la pared y el corcho. Y como esas, otras tantas…

    7-. ¿En qué medida crees que los idiomas estudiados en el BRAINS te han ayudado?

    Como he comentado antes, los idiomas me han abierto un montón de puertas, sobre todo el inglés, tan importante a día de hoy a nivel empresarial, pero sobre todo, en una experiencia como el ERASMUS, y conociendo a otra gente de otros puntos de España y del mundo, te das cuenta de lo bien preparados que salimos del Brains, y de las carencias que tienen otras personas que no han podido disfrutar de la educación que yo he recibido.

    8-. ¿Qué consejos darías a los chicos que están hoy en el colegio?

    Sinceramente, dos consejos que por suerte yo he descubierto sin que nadie me dijese, pero desde luego daría a todo el mundo que pueda tener las oportunidades que yo he tenido:

    - El primero que se vayan de ERASMUS, aunque tarden un poco más en acabar la carrera por tenerse que ir fuera. Porque a parte de ser una experiencia muy enriquecedora, cuenta mucho para el CV.

    - Y la segunda, es que antes de acabar la carrera, durante e último curso; se intenten hacer unas prácticas en una empresa antes de salir al mercado laboral.. porque tal y como está el panorama laboral actualmente, salir sin ningún tipo de experiencia, no suele servir demasiado para las empresas.

    9-.¿ Deseas comentar algo más?

    Sobre todo disfrutad del último verano después del colegio, os acordareis toda vuestra vida del verano de los 18 años.

    Mar Fernández

    “Mein Name ist Mar, wie das Meer aber auf Spanisch.” Creo que esta es la frase que más he repetido en los últimos dos años y en cierto modo refleja mi pasado, mi presente y mi futuro, todo en uno. Crecí en Madrid, lejos del mar y mis padres se encargaron de darme lo mejor que la gran ciudad podía ofrecerme: una educación bilingüe. A pesar de quejarme cada mañana por tener que madrugar, yo era una de esas niñas a las que les gusta ir al colegio, y no solo por lo bien que me lo pasaba con mis amigos. Durante las vacaciones de verano suplantaba esas horas de aprendizaje con los famosos cuadernillos “Vacaciones Santillana”. Pero sin duda la parte más importante de los veranos en Galicia fue, y sigue siendo, la posibilidad de mantenerme en contacto con ese medio líquido que no solo me permitía navegar sino que además ocultaba miles de secretos por descubrir. Aún recuerdo aquellas tardes de recreo en la guardería de Avenida de los Toreros con mis mejores amigos, Egoitz y Marina jugando a ser peces y sirenitas. Los años que pasé en el colegio Brains, que fueron todos los de mi vida escolar, los recuerdo ahora como intensos y emocionantes a pesar de la rutina. Las amistades que forjé durante esos años me enseñaron tanto o más sobre la vida que los temas que estudié en los libros y me agrada pensar que aunque ahora estoy lejos de todos ellos, las buenas amistades aún perduran.

    Cuando terminé el colegio hace ya 7 años, hablaba perfectamente dos idiomas, pero no tenía demasiado claro a qué me quería dedicar. La cuestión rondaba entre ciencias medioambientales, ciencias del mar, biología o arquitectura. Finalmente me decidí por lo más amplio para no cerrarme puertas: biología. A día de hoy puedo decir que fue una de las decisiones más acertadas de toda mi vida. Creo que en esto tuvo mucho que ver Concha, que al estilo “Inception” plantó en mi mente la semilla de una idea: la idea de que la fotosíntesis es el proceso más fascinante que ocurre en la tierra..y en el mar. Si, la idea del mar seguía rondando mi cabeza a pesar de que en toda la carrera tuve una sola asignatura sobre biología marina. Todo cambió cuando en cuarto de carrera decidí irme de Erasmus. La duda en un principio fue si irme a un sitio de habla inglesa donde sabía que no iba a tener problemas, o si debía irme a Alemania a rescatar el alemán que Roland me había enseñado en el cole durante los últimos 4 años. Elegí lo segundo..y qué buena fue la elección! Pasé uno de los mejores años de mi vida en Freiburg, una ciudad preciosa al sur de Alemania, aprendiendo mucho, muchísimo, tanto que al final de cada día me iba a dormir agotada, pero feliz. Es cierto que los primeros meses no era apenas capaz de articular palabra, pero en seguida los conocimientos adquiridos durante mi etapa escolar afloraron de entre mis recuerdos. Conocí gente de todas partes del mundo, por lo que el inglés fue fundamental sobre todo al principio. Después me empeñé en asistir a un curso de Microbiología, todo en alemán, que me obligó de forma agradable a empezar a usar mis nociones del idioma. Todo mejoró cuando me apunté a un curso de Limnología en el lago de Konstanza y me pasé dos semanas solo con alemanes. Ahí fue donde le perdí el miedo a equivocarme y empecé a hablar. Cuando conseguía entenderme con la gente pensaba: “¡Qué orgulloso estaría Roland si me oyese!”, o  ¡Vamos, si esto fuese un examen de Alemán sacaría más de un 54 seguro!”.

    El caso es que Alemania me gustó y aunque regresé a España a terminar la carrera, después de haber probado la independencia, no fue fácil volver al nido, así que con la Licenciatura de Biología debajo del brazo volví a Alemania.

    Esta vez fue a Bremen, cerca del Mar de Norte, donde actualmente vivo. La razón por la que vine aquí hace ya año y medio es por un maravilloso Master que combina lo que siempre me había fascinado, el mar, con mis nuevas inquietudes: los microorganismos y el cambio climático. A día de hoy, hablo sobre ciencia con mis compañeros y tutores en inglés; con mi chico y mis amigos en alemán y cuando llamo a casa en español. Y sé que esta vida trilingüe que me enriquece tanto cada día y que me proporciona placeres insospechados como poder leer libros en su versión original o reírme en diferentes idiomas (jajaja/hahaha), solo es posible gracias a todo lo que aprendí en el colegio. Porque si no pudiera hablar y escribir perfectamente en inglés y desenvolverme con soltura en alemán, no estaría donde estoy y no me iría dos meses este verano al Polo Norte a estudiar las micro-algas que viven en el hielo del Ártico.

    Debería llamar un día a Concha para decirle que tenía razón, que crear azúcares con sol, dióxido de carbono y agua es simplemente fascinante. También debería mandarle un mail a David o a Mabel o a Mr. Lund con mi tesis del master, 67 páginas en inglés. Por supuesto debería llamar a Roland para contarle que me he vuelto como él y no hago más que hablar maravillas de Alemania allí donde vaya y que ahora entiendo los ejemplos que nos ponía en clase. Pero también debería contarles a Marcelo y a Helen que sigo pintando y a Paqui y Jose Luis que cuando los alemanes me preguntan sobre la historia de España sé qué contestarles; o a Ana y  Estefania que he aprendido a resolver ecuaciones en tres idiomas diferentes obteniendo el mismo resultado; o a Jorge Lorenzo y Serafín que sigo haciendo deporte casi a diario y me he vuelto a apuntar a natación; o a Charo que tengo mi estantería alemana llena de clásicos españoles. En definitiva, debería decirles a todos mis maestros, que soy lo que soy y estoy donde estoy gracias a todo lo que aprendí de ellos.

    Quizás ahora penséis que madrugar mañana para ir a clase es un rollo o que tener el viernes un examen de química es lo peor que podría pasaros, pero pensad que en un futuro estaréis hechos de los pedacitos de conocimiento que consigáis guardar en vosotros durante esta época. Pensad que no habrá nada que os abra más puertas que los idiomas, que con ellos podéis llegar todo lo lejos que queráis. No desaprovechéis la oportunidad que vuestros padres os están dando, para que cuando salgáis al mundo real siendo niños Brains tengáis al menos la certeza de que el idioma no será una barrera para vuestros sueños. Soñad lo que queréis ser de mayor, y soñadlo en varios idiomas, porque nunca se sabe en qué idioma tendréis que serlo.

    Uses wordpress plugins developed by www.wpdevelop.com