Todo empezó como un juego, ninguno de nosotros nos hicimos a la idea de que íbamos a Canadá hasta que nos embarcamos en el avión rumbo Londres, en ese vuelo ninguno de los presentes éramos personas, habíamos salido muy pronto y todos, completamente ‘sopas’. La cosa se empezó a animar cuando llegamos al aeropuerto de Londres, conocimos más gente, y empezamos a despertarnos, nos esperaba un vuelo bastante largo y pesado. Al subirnos al avión todo el mundo se preparaba para el que iba a ser nuestro vuelo directo para Canadá, un país que sería nuestro hogar durante 2 meses y medio. En el avión las dos primeras horas se soportaron bien pero nos quedaban otras 8 y esas 8 horas se hicieron eternas, todo el mundo andando y dando vueltas por el avión. Al aterrizar y coger las maletas llegó una despedida poco deseada y una bienvenida por parte de nuestras nuevas familias durante 2 meses y medio.
Después de las despedidas con nuestros nuevos amigos y con nuestros compañeros de colegio, esos que vemos todos los días en el pasillo, nos esperaban nuestras familias canadienses y hay que reconocerlo, todo fue muy rápido. Las familias esperaban con un cartelito que ponía tu nombre y apellidos y eso a todos nos resultó muy gracioso, en seguida saludamos a las familias y no solo las saludamos sino que también vimos el primer cambio de España- Canadá y ¿por qué digo esto? Os lo explicaré: Esperando a coger las maletas todos hablábamos de lo que habíamos hablado con nuestras familias canadienses, qué traíamos de ropa para nuestra estancia, si traíamos ordenador o no, pero nunca se nos había ocurrido cómo presentarnos a la familia, por suerte teníamos unos monitores que nos ayudaron, puesto que nosotros pensábamos presentarnos a” lo español”: Con dos besos y un buenas tardes. Y resultó que allí no era adecuado presentarse así, así que en cuanto vimos nuestro cartelito con nuestro nombre fuimos hacía la familia y con una enorme sonrisa les dimos la mano y nos presentamos con amabilidad y como siempre una sonrisa en nuestras caras y un gracias por acogerme durante este tiempo en nuestras bocas.
Al día siguiente tocaba primer día de colegio, y yo tengo que reconocer que nunca he estado más nerviosa, ni aun siquiera cuando tenía que coger el avión rumbo a Canadá.
Mi sensación al entrar al colegio con Raquel, mi compañera en el colegio de España y en esta aventura, fue muy grata pero a la vez nos vimos muy chiquitas. El colegio era enorme y según andábamos por los pasillos nos sentíamos como si nos hubieran metido en la película de High School Musical. Finalmente una chica del colegio nos llevó a la clase donde estaban todos los internacionales y allí nos dieron una charla de cómo iba ser el colegio y nos entregaron una agenda, un cuaderno de estudiante internacional, una camiseta, después, nos pusieron una pegatina en el pecho con nuestro nombre para saber cómo nos llamábamos, más tarde nos presentaron a nuestros “ guías “ que nos enseñarían el colegio para al día siguiente saber dónde estaban nuestras clases y aunque nos costó un poco, finalmente después de tres semanas sabemos ir a nuestras clases con los ojos cerrados.
Con el paso de los días empecé a comprender un poco más la vida de los canadienses y a adaptarme a algunas de sus diferencias con los españoles y, ¿ como cuáles? os estaréis preguntando vosotros, pues bien, diferencias como que aquí la gente a la hora del sándwich o a la hora de comer comen en suelo o de pie en los pasillos y luego había personas que comían en la cafetería, cambios como por ejemplo que en clase puedes comer , beber , escuchar música o el más grande de todos los horarios de comidas y cenas.
Pero, a pesar de todas las diferencias, de la comida, de las costumbres nada de ello ha impedido que esta sea una de las experiencias más gratificantes que he tenido de momento en mi vida. Canadá no solo nos está ayudando a mejorar nuestro nivel de inglés, sino a ser un poco mas independientes, conocer nuevas culturas, nuevas personas y llevarnos además de un buen nivel de inglés, amigos para toda la vida.
He de reconocer que el principio de algo nuevo siempre es difícil y más si lo tienes que afrontar sola y, si es en un país extranjero en el que las costumbres, las personas y el idioma son diferentes.
Siempre cuesta adaptarse a algo así, pero siempre cuesta menos si tienes la ayuda de tus amigos, en personas en las que puedes confiar ya estén lejos o cerca , por ello tengo que dedicar esta entrada a Pilar González por todo su apoyo y sus frases celebres que tanto me hacen reír, a Raquel por su paciencia conmigo , a Andrea por aguantar mis bromas pesadas, a Jesús por su apoyo incondicional desde Victoria y por esos vídeos que vemos que tantas sonrisas me han sacado en momentos duros, a Marta por esas conversaciones por la noche y esos capítulos de física y química que vemos a pesar de lo lejos que nos encontramos de España, a los amigos internacionales que hemos hecho ya sean chinos, japoneses, alemanes, portugueses, brasileños o mexicanos, a Delta Secondary School por darnos esta bienvenida y por tratarnos con tanto cariño, al Colegio Brains por ofrecernos esta oportunidad de conocer mundo y a mi familia y amigos ( Alfonso Alcántara, Sara Alonso, Jorge Herranz , Irene Cánovas, David de Andrés, Maria Corrales, Alejandra , Álvaro Angulo y Laura Gómez ) porque a pesar de la distancia y de la diferencia horaria siempre han estado ahí.
¡ Gracias de corazón ¡