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    Escritura Creativa

    La guerra de los amuletos. Capítulo 4

    La copia viva

    Cuando Solrac volvió al coliseo se encontró con un reflejo suyo,  sólo que su piel era roja y su voz era la del abismal derrotado en anterior asalto además las facciones de su rostro eran duras y marcadas y su armadura era una coraza de guerra roja con una hombrera roja y guanteletes negros, además sostenía una lanza como la de Solrac sólo que con la mano izquierda.

    –     La hora del segundo asalto ha llegado, y esta vez con igualdad– dijo la copia.

    –     ¿Quién eres?  ¿Y qué has hecho con el abismal? –dijo Solrac.

    –     Soy el alma del abismal en una copia de tu cuerpo, pero con mi armadura y comportamiento sarcástico.

    –     Con tu antiguo aspecto o no, ¡te venceré!

    El abismal parecía confiado, y con razón lo estaba pues la cota de malla de Solrac se estaba rasgando y la sangre comenzó a brotar. Las rasgadas y segadas no parecían hacer daño y de repente la hoja de la lanza de Solrac se volvió de fuego negro y la de su rival también, sólo que azul pero también más débil. Y por muy raro que pareciera la lanza empezó a formar un aura de fuego que multiplicó el tamaño de la lanza, que abrasó a su rival con lo que ganó el segundo y último asalto. Click here to read more »

    La guerra de los amuletos. Capítulo 3

    Fuente: Wikipedia

    En la sala de las botellas había un ambiente místico que hacía que te hacía visualizar a tus antepasados tal y como eran.

    –    Elijamos la de la derecha – dijo Ogeid.

    –    No, la de la izquierda – Secra.

    –    Yo no tengo ni idea – dijo Solrac.

    –    Elijamos la del centro ya que el gris y es la mezcla de negro y el blanco – dijo Guho.

    Repentinamente una voz cavernal resonó por toda la sala.

    –    Bueno, a lo de siempre. Ahora mismo escucharéis la historia de los tres hermanos:

    Había tres hermanos que obtuvieron tres botellas, el mayor obtuvo una negra, el menor  una blanca y el de en medio obtuvo una gris. Las botellas hicieron grandes prodigios pero cada amo adoptó las características de su botella; por ejemplo  el mayor se hizo lo que ahora llamáis un bélico abismal, el menor se hizo lo que es ahora un malvado vestigio solar y el del medio se hizo lo que ahora es un noble sombrato. Cuando su padre murió les dejó como reyes de los imperios que él creó; el mayor obtuvo el Imperio Abismal, el menor el Imperio Solar y el del medio el Imperio Sombrato. Click here to read more »

    La guerra de los amuletos. Capítulo 3

    La elección y la historia

    En la sala de las botellas había un ambiente místico que te hacía visualizar a tus antepasados tal y como eran.

    –        Elijamos la de la derecha – dijo Ogeid.

    –        No, la de la izquierda – Secra.

    –        Yo no tengo ni idea – dijo Solrac.

    –        Elijamos la del centro ya que es gris y es la mezcla de negro y el blanco – dijo Guho.

    Repentinamente una voz cavernal resonó por toda la sala.

    –        Bueno, a lo de siempre. Ahora mismo escucharéis la historia de los tres hermanos:

    Había tres hermanos que obtuvieron tres botellas: el mayor obtuvo una negra, el menor  una blanca y el de en medio obtuvo una gris. Las botellas hicieron grandes prodigios pero cada amo adoptó las características de su botella. Por ejemplo, el mayor se hizo lo que ahora llamáis un bélico abismal, el menor se hizo lo que es ahora un malvado vestigio solar y el del medio se hizo lo que ahora es un noble sombrato. Cuando su padre murió les dejó como reyes de los imperios que él creó; el mayor obtuvo el Imperio Abismal, el menor el Imperio Solar y el del medio el Imperio Sombrato. Click here to read more »

    La guerra de los amuletos. Capítulo 2

    Fuente: Wikipedia

    La traición

    Corrieron hacia la dirección de la voz a toda prisa y de repente vieron al abismal en su forma elemental (la forma elemental de los abismales es una clase de hombre medio pantera medio murciélago).

    –  Me estoy desintegrando por tu culpa, no puedo más que sentir dolor…, jamás debí confiar en ti –  dijo el abismal.

    –  Bueno, pero lo hecho, hecho está– dijo vestigio con su aterradora voz de siempre, y despareció.

    Los chicos acudieron a socorrer al abismal, pues parecía en mejor estado.

    –        Me he dado cuenta de que he hecho mal y quiero compensar al mundo, pero también castigaros por curiosear en asuntos peligrosos, por lo que ahora deberíais aceptar una misión de prueba. Yo os entrenaré y ayudaré a que cumpláis vuestro cometido–dijo el abismal

    –       Yo no entiendo mucho sobre el tema pero me parece que deberíamos hacerlo –dijo Ogeid.

    –       Yo opino lo mismo – dijo Solrac.

    –       ¡Pues a por todas! – dijo Secra.

    –       Será peligroso pero debo hacerlo – dijo Guho.

    Que quede claro que esta conversación fue en un corro y el abismal no oyó nada.

    –       Pues aceptamos – dijeron todos a la vez.

    –       Nos vemos en la plaza de la estatua mañana a primera hora – dijo el abismal – me llamo Resilv.

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    La guerra de los amuletos. Capítulo 1

    Dibujo de Carlos Belart, 6ºB

    En busca de pistas

    En Balanceland todo marchaba bien pues habían pasado 500 años desde el escape de su primer mundo, se habían dividido en ciudades según las habilidades dominadas: el sombrismo elemental y sus derivados además del meteorismo alpha omega y sus derivados, pero en la capital convivían en paz todos juntos.

    La vida era apacible y eran más avanzados tecnológicamente también tenían  una sociedad muy parecida a la nuestra excepto por la tecnología.

    En un barrio de la capital había un grupo de amigos que eran dos abismales y dos sombratos, ahora hablaré de ellos: Guho, Solrac, Secra y Ogeid. Guho era un sombrato, en mente un abismal, inteligente, reservado pero alguien en el que confiar. Solrac era todo un artista, con una imaginación infinita aunque un poco fastidión, pero un buen amigo que está cuando se le necesita. Secra era el que más se enfadaba de la pandilla por no decir un amigo tenaz, de temperamento hirviente, y que se preocupaba por el prójimo. Ogeid era alguien fiel, fuerte y por no decir peleón. Click here to read more »

    La guerra de los amuletos. Prólogo

    Darkness Over Eden, por Kabier Bakie

    Hace tiempo había una dimensión paralela con tres tipos de seres: los seres oscuros, los seres sombríos y los seres luminosos.

    Los tres tipos  podían ser de de sombra, oscuridad y luz. Los vestigios solares eran de luz, grandes astrólogos aunque  tenían un defecto, eran ambiciosos. A los abismales que eran seres de oscuridad, se les quería y se les odiaba pues eran bélicos pero leales ya que defendieron a los sombratos. Los sombratos estaban hechos de sombra y vivían cerca de los abismales pues custodiaban la entrada a su reino, pero eran muy desconfiados con los otros pueblos, aunque grandes aliados; también eran los más equilibrados pues estaban formados de luz y oscuridad. Ambos convivían en paz hasta que un día los vestigios, aprovechando la hibernación de los otros pueblos destruyeron todo sin compasión para apoderarse de los secretos de sus enemigos. El arte de controlar las sombras y cambiar su tamaño para luego volverlas sólidas y poder controlarlas se llamaba sombrismo, la habilidad de los sombratos. Los abismales tenían la habilidad de convertirse en llamas negras que podían  invocar meteoritos gigantes que caían donde ellos desearan, el meteorismo. Grandes secretos no podían caer en tales manos por lo que todos huyeron a un mundo paralelo llamado Balanceland.

    Por Hugo Arroyo, 6ºB

     

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