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    Club de Lectura

    Día de la Paz para las Abejitas


    Espero que lo disfruten y les guste.
    Mª Angélica Bolaños Tejera (Tutora de 1B)

    La vieja Torre Beacon

    Los turistas que se han tomado vacaciones estivales en la costa de Jersey están familiarizados con la vieja Torre Beacon de Point Lookout. Las ruinas de esta torre, que funcionó como faro durante más de medio siglo, se yerguen en su última etapa de disolución sobre un arrecife rocoso que se interna en el mar. La ilustración que presentamos ha sido tomada de un boceto hecho hace unos cincuenta años, que obtuvimos de un anciano residente que está ahora en su nonagésimo sexto año de vida. Recuerda que la torre fue erigida cuando él era niño. Todo el condado se sintió honrado por el acontecimiento, y había pocas personas en el vecindario que no creyeran que la vieja torre no era un poquito más alta que la torre de Babel. Ahora sólo queda un maltratado poste de unos sesenta pies de altura, ya que las escaleras fueron destruidas por un incendio hace más de veinte años. Pero tanto la ilustración como los registros del condado demuestran que la construcción tenía originariamente 300 pies de altura. Esta era entonces una altura indudablemente respetable. Durante más de un siglo, la capacidad de concebir alturas en la ciudad de Nueva York era decir: “Tan alto como la aguja del campanario de Trinity Church”. Pero los tiempos han cambiado desde entonces, y recientemente el venerable capellán de Trinity se quejaba de que los muchachos del edificio de oficinas vecino tiraban cosas sobre la aguja del campanario. Click here to read more »

    El problema de la pelota de fútbol

    No poseo un protector nasal de acero, por lo tanto no arriesgaré el órgano metiéndolo en un juego con el que no estoy, familiarizado. Las hombreras y las tobilleras no estaban de moda en mis días de estudiante. Solíamos jugar al fútbol con nuestros pies, como lo indica el nombre del deporte, y nunca tratábamos de matar o mutilar a los contrincantes.
    Mi acertijo, no obstante, nada tendrá que ver con “voleas”, “gambetas” y ni siquiera con puntapiés. Es simplemente una reminiscencia de los días en que nosotros, chicos de campo, amábamos patear la suave pelota de goma en el verde campo de juego. Click here to read more »
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